Presenta la CNTC y Ron Lalá: “Cervantina, Versiones y diversiones sobre textos de Cervantes” en el XLIV FIC

Fotografias: Liliana Velázquez y Gerardo Castillo / ISÓPTICA

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Cervantina: una enfermedad que exacerba el sentido del humor, despierta la ironía, y provoca malestar contra los abusos de poder. Para la cervantina no hay cura, vacuna ni aspirina.

Con esta premisa, la Compañía Nacional de Teatro Clásico y Ron Lalá – compañía de teatro y música en directo – presentan Cervantina, versiones y diversiones sobre textos de Cervantes: un recorrido paródico sobre las obras de Miguel de Cervantes menos conocidas: en 90 minutos cinco actores revisitan algunas de las Novelas ejemplares, unos pocos entremeses y Galatea y elPersiles y Sigismunda.

La Cervantina de Ron Lalá – que se presenta este el 5 y jueves 6 de octubre a las 6 de la tarde en el Teatro Principal dentro del XLIV Festival Internacional Cervantino (FIC) — recuerda al famosísimo espectáculo Las obras completas de Shakespeare (abreviadas) de Adam Long, Daniel Singer y Jess Winfield, estrenada en 1987 y desde entonces presentada cientos de veces en diversas lenguas. Como en Las obras completas, Cervantina se inicia con una biografía sintética de Cervantes y después visita algunas de las obras del autor. En ambos casos, la cuarta pareddel teatro está diluida: los actores provocan al público, lo involucran y lo ponen a cantar.

Pero hasta ahí las semejanzas, porque en Cervantina la guitarra de Miguel Magdalena le da al espectáculo una dimensión tan teatral como musical. Si Las obras completas podría ser interpretada casi por cualquier conjunto de tres actores, sería difícil entender Cervantina sin las piezas para cuerdas y cajón de Ron Lalá y el talento de Magdalena.

La parodia camina en la cuerda floja de la simplificación. Ron Lalá no teme caerse al vacío; por el contrario, lo aprovecha, como en la primera parte de la obra, donde un medroso e infantilizado Cervantes negocia con la musa. La semblanza del alcalaíno se cuenta como una sucesión de fracasos: como dramaturgo, lejos de la gloria de sus contemporáneos Lope de Vega y Calderón de la Barca; y, sin embargo, elevado al Parnaso de la literatura con Don Quijote. La musa aceptar dictarle la gran novela moderna pero le advierte: “estarás en cada hogar pero la gente pondrá más atención a su celular”. Cervantes acepta el trato.

A partir de entonces Cervantina despliega lo mejor de sí misma: la recreación burlesca de las obras breves de Cervantes, no menores que El Quijote pero sí menos conocidas. Su representación de la Gitanilla es brillante, porque Ron Lalá se burla de los prejuicios contra el pueblo romaní que el propio Cervantes usó como elementos de su obra.

Ya desatada la parodia y el público metido en ella, empiezan los chistes políticos:

“Hermosita, hermosita / tú tienes un gran secreto / que escribes los discursos de Peña Nieto”. Acaso por eso, en su breve versión del Hospital de los podridos le preguntan a la audiencia, ¿de quién están podridos? Y el público responda, casi sin excepciones, con el nombre del titular del Ejecutivo.

Porque una obra como Cervantina tiene la elasticidad de adaptar sus chistes e incluso su habla (“celular” en lugar de “teléfono móvil”, como se dice en España) a las condiciones locales. De ahí que aparezcan las Chivas y el América, al Chavo del Ocho y el Chapo Guzmán.

La obra recrea, además, Rinconete y Cortadillo, El viaje del Parnaso, El celoso extremeño y da un rapidísimo recorrido por otras obras breves de Cervantes (una vez más, cierto parecido conLas obras completas de Shakespeare). Al término de la obra el público celebra: porque esos intimidantes volúmenes a dos columnas, llenos de letras y de prólogos eruditos, se ha convertido en una fiesta: Ron Lalá recupera, a través del chiste y la música, el esplendor de los personajes cervantinos, su carácter callejero, cotidiano: ladronzuelos, gitanos cantaores, maridos cornudos, una galería de las mujeres y hombres comunes de la España del barroco, entre guitarras flamencas y danzas.

No hay cura ni aspirina que cure la cervantina dicen los ronlaleros al cierre de la obra y explican por qué es tan peligrosa esta enfermedad para una sociedad donde campeen los abusos: porque enseña a pensar por ti mismo.

Por Emiliano Ruiz Parra

Con información del XLIV Festival Internacional Cervantino 

Teatro Prinicipal

6 de Octubre del 2016 Guanajuato, México.

gerardo castillo

gerardo castillo

Estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas la carrera de Diseño y comunicación visual con especialización en Fotografía. Fue seleccionado en el Seminario de Fotografía Contemporánea 2011-2012 que imparte el Centro de la Imagen y acreedor a la beca Jóvenes creadores del FONCA en el 2006-2007.
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