Ara Malikian electriza la Alhóndiga

Es difícil catalogar a Ara Malikian. Quizá por eso tiene sobrenombres y títulos como “el nuevo Paganini”, “el mago del violín”. Pero ninguno lo dibuja. Ara Malikian, nacido en 1968, aprendió a tocar violín en su infancia, encerrado en un refugio antibombas en su natal Beirut. Esa vertiginosidad, esa agitación, ese vilo entre la vida y la muerte está presente en cada una de sus interpretaciones.

 Fotos: Liliana Velazquez y Gerardo Castillo / ISÓPTICA

Así lo hizo sentir la noche del sábado 9 de octubre durante su concierto en la Alhóndiga de Granaditas, en el Festival Internacional Cervantino. Con sus greñas al aire, sus tatuajes en los brazos descubiertos, sus entallados pantalones negros, Malkian salió al escenario rompiendo toda expectativa.

¿Un violinista con facha de roquero? ¿Uno que toca brincando y corriendo por el escenario? ¿Un violinista que habla y habla y habla con una frescura y humor envidiable, durante la función? Tal es el magnetismo de este músico que lleva en su sangre a Armenia y Líbano que aún así, con toda expectativa desdibujada, la gente permaneció las dos horas de concierto cada vez con más entusiasmo.

El concierto que Malikian ofreció al público cervantino fue también un relato migratorio de su propia experiencia. La pieza con la que inició fue del lugar donde nació, Líbano. Luego los acordes de la música judía salieron de su violín, recordando los años que vivió en Alemania perfeccionando su técnica. De ahí viajamos con su versión personal de Paranoid Android, de Radiohead, a sus años en Londres, para llegar a una pieza de Paco de Lucía y la España, donde radica ahora.

En el ecléctico repertorio incluyó también Life on Mars de David Bowie y Kashmir de Led Zepellin, un movimiento del concierto Verano de Vivaldi y La vida breve, de Manuel de Falla. (Si uno rastrea sus discos en internet, encontrará hasta uno de piezas navideñas)

Malikian explicó su programa de la siguiente manera: los covers de grandes estrellas de la historia de la humanidad les llamó “pedazos de jamón ibérico”, haciendo alusión a ese delicioso y refinado embutido, mientras que a sus propias composiciones les decía “piquitos”, un pan duro y sin chiste que acompaña al primero en las comidas.

“El programa será el jamón ibérico y estará acompañado con mis picos, que son mis propias piezas. Sin quieren en ese momento que las toque pueden fumar o ir al baño”, dijo fresco y arrancó carcajadas al auditorio como lo había hecho desde que comenzó el concierto. Entre pieza y pieza, Malikian interrumpía el ritmo para contar alguna anécdota tan fuera de lugar como el haberse enamorado del jamón, siendo vegetariano. O cuando relató que llegó a Alemania a dar un concierto un fin de semana y se quedó 4 años amenizando bodas judías porque la única palabra que decía en ese idioma era “sí” y no pudo responder otra cosa cuando un grupo de mujeres se acercó en el intermedio a preguntarle si era judío, si sabía música judía y si quería amenizar la fiesta del sobrino el próximo fin de semana.

Pues entre tantos acordes conocidos para el público Malikian presentó un par de “picos”, una de ellas le llamó Fantasía Cervantina 3 (“no existe ni la 1 ni la 2, pero así suena como algo espectacular y este será el estreno del mundo mundial, como dicen en el mundo de la música clásica”, dijo). Y continuó con El vals de Cairo, una pieza llena de ternura dedicada a su hijo que ahora tiene 2 años, y un homenaje a las víctimas del genocidio armenio de 1915, llena de acordes dolorosos y desesperados.

Para entonces, ya casi cumplidas dos horas de concierto, Malikian dio un regalo a México: su interpretación de La Llorona y un cierre tan magistral como cercano, agradecido: Malikian tomó su violín, bajó del escenario y caminó por las gradas de la Alhóndiga, perdiéndose entre el público, acompañado por Bach.

 

Texto por: Daniela Rea/ FIC 

9 DE OCTUBRE DEL 2016

Alhóndiga de Granaditas

GUANAJUATO,  MÉXICO

liliana velazquez

liliana velazquez

Gusta de ser cofundadora de La Marmota Azul, estudio fotográfico independiente, creativo y activo que la mantiene en constante aprendizaje. Ha colaborado con el Fondo de Población de las Naciones Unidas, el Consejo Nacional de Fomento Educativo así como con distintas publicaciones.
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