Anajnu Veatem: una danza de desamor

El espectáculo que Anajnu Veatem, la Compañía de Danza Judía en México, ofreció la noche del domingo 9 de octubre en la Alhóndiga de Granaditas, puede leerse como una historia de su desamor.

Por Daniela Rea / Fotos: Liliana Velazquez y Gerardo Castillo / ISÓPTICA

Descendientes de los judíos expulsados de España en 1492, por la imposición del catolicismo como religión única, los bailarines y músicos en escena narraron ese destierro que parece se sigue viviendo en su cuerpo: los cantos y movimientos que componen el espectáculo “A la una yo nací… esplendor Sefardí” son nostálgicos, a veces dolientes.

Más de 30 bailarines y músicos, así como un par de narradores, contaron la historia grabada en la memoria. Al inicio, un narrador en judeoespañol o ladino, explicó que esa, su lengua, tiene más de 500 años uniendo la vida que se había roto con el destierro y la pertenencia física a esa España que los expulsó y con la cual no dejan de soñar.

Ese lamento con el que se vive fue explicado en otro momento de la danza: “España es como una enamorada que lo ha traicionado a uno, pero que no se ha dejado de amar”. Para después añadir que cuando sus antepasados salieron por la fuerza de ese país rumbo al norte de África, llevaron dos cosas consigo: la lengua y las llaves de sus casas en Granada y Córdoba, para que sus descendientes pudieran volver alguna vez.

Guitarras y cajón español, darbuca y contrabajo acompañaron en momentos el baile. Casi siempre los más dolorosos. En otros, casi hacia el final del espectáculo, la música grabada y con sintetizadores cambiaron el estado de ánimo de los bailarines: llegó la fiesta, como si esa historia doliente se hubiera transformado a lo largo de los siglos en una energía de vida, de las nuevas generaciones.

Y esa fiesta que parecía pertenecer sólo al escenario, se convirtió de pronto en una colectiva: los jóvenes de Anajnu Veatem volvieron vestidos con trajes de mariachi y de alazanas para bailar un popurrí de música méxicana y judía. El público, agradecido, respondió con una ovación de pie.

Para la Compañía eso debió ser un gran regalo, pues con este espectáculo celebró 45 años de su fundación y que ahora está bajo la dirección de Rebeca Shamah Una escuela que surgió para conservar y transmitir las tradiciones sefardíes a través de la danza.

 

CON INFORMACIÓN DEL FIC

9 DE OCTUBRE DEL 2016

Alhóndiga de Granaditas

GUANAJUATO,  GTO.  MÉXICO

liliana velazquez

liliana velazquez

Gusta de ser cofundadora de La Marmota Azul, estudio fotográfico independiente, creativo y activo que la mantiene en constante aprendizaje. Ha colaborado con el Fondo de Población de las Naciones Unidas, el Consejo Nacional de Fomento Educativo así como con distintas publicaciones.
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