La Cuca hace saltar a la Alhóndiga de Granaditas

A más de dos décadas de que los jóvenes mexicanos enloquecieron con rolas como “El son del dolor”, “La Balada” o “Cara de Pizza”, la banda tapatía Cuca resurgió hace un par de años con la incorporación de Alex Otaola en la guitarra (en lugar de Galo Ochoa) y se encuentra en su mejor época, aseguran el cantante José Fors y el bajista Carlos Avilez.

Cuca sigue estando entre las bandas de rock favoritas, lugar que se ganó desde los años noventa, lo que demuestran sus fieles seguidores, pues el concierto que darán esta noche en la Alhóndiga de Granaditas ha sido de los más codiciados de este Cuadragésimo Cuarto Festival Internacional Cervantino.

Fotografías:  Liliana Velázquez y Gerardo Castillo / Isóptica

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En su presentación tocarán muchos de sus éxitos y presentarán “La venganza de Cucamonga”, álbum con 13 temas inéditos que son “pura euforia y explosividad”. Ya no hay nada de baladas, dicen. También incluyen el cover “La tapatía”, canción original de la banda El Personal, a la cual admiraban y con la que compartieron escenarios en Jalisco.

José Fors llama la atención en que las bandas de rock mexicanas no hacen covers de otros grupos, “esto ayudaría mucho al rock nacional, si entre nosotros nos covereamos más y no que lo hicieran bandas que están empezando, sino los que ya llevamos rato en esto”.

A 26 años de su primer concierto (14 de febrero de 1990), Cuca sigue haciendo rock puro con base en sus “primeros maestros” Led Zepellin, Black Sabbath, Deep Purple, con cierta identidad latina que ha salido de manera espontánea, especialmente en las melodías.

“Pero sí hay una evolución clara con la incorporación de Alex Ataola.

El disco La venganza de Cucamonga sí es un parteaguas, aparte de ser el primer disco realizado totalmente en Guadalajara, ya sin casa disquera, es el primero que se nomina al Grammy y nos abre puertas a una gira en Estados Unidos”, explica el bajista Carlos Avilez.

La banda ha tenido momentos intermitentes, incluso con un periodo en que José Fors se salió para dedicarse a la pintura y en su lugar entró su hermano mayor Alfonso, con quien Cuca realizó el tercer disco. Pero José insiste en que están en su momento más estable y productivo: el año pasado sacaron un disco y están grabando otros dos, “uno de ellos es del concierto en vivo del festejo de los 25 años que saldrá a principios de 2017”.

Cuca se caracterizó por el lenguaje atrevido y los albures que incluían en las letras. José Fors nació en Cuba, luego vivió en Estados Unidos y a los 11 años llegó a la Ciudad de México, donde pasó años “maravillosos, doblado de la risa, me gustó el albur mexicano desde que lo conocí y somos más defensores de eso que de la Real Academia Española. Llevamos estas palabras con humor y orgullo, es importante porque el albur nos ayuda a crear células del cerebro, a darle la vuelta a las cosas, a usar más la materia gris, por eso Cuba habla como habla la gente en su casa”.

Cuando recién pensaron en el nombre La Pucha Asesina, el músico Galo Ochoa no estaba muy de acuerdo y al final aceptó pidiendo que nomás no se metieran con Dios, “cosa que también hice y ha sido divertido”, cuenta José Fors.

Aunque la banda tapatía fusiona rock y música latina, siempre predomina la crudeza del rock, “yendo directo a la yugular”, con sonidos de guitarras distorsionadas, letras contundentes y ritmos frenéticos.

Esta nueva etapa creativa de Cuca surgió cuando invitaron al guitarrista Alex Ataola (San Pascualito Rey), quien llegó al ensayo queriendo tocar las rolas viejas. José le preguntó si no traía alguna inquietud por ahí, se soltó y en una hora ya habían creado el primer sencillo “Arre Lulú”, dedicado a las bailarinas exóticas de México. De ahí no han dejado de componer nuevas rolas.

En 2015, Cuca festejó sus 25 años de haber comenzado a tocar en público y realizaron una serie de conciertos en festivales como Vive Latino o en el Teatro Metropólitan de la Ciudad de México. Hoy, por primera vez, Cuca se presenta en el Festival Internacional Cervantino, situación con la que bromean pues ahora ya podrán decir que sus letras “ya son culturales”.

Créditos:

Carlos Avilez, bajo

Ignacio González, batería

Alejandro Otaola, guitarra

José Fors, voz

 

Con información de FIC

Por Alejandra Guillén

Explanada de la Alhóndiga de Granaditas

Guanajuato, Gto., Mèxico.

liliana velazquez

liliana velazquez

Gusta de ser cofundadora de La Marmota Azul, estudio fotográfico independiente, creativo y activo que la mantiene en constante aprendizaje. Ha colaborado con el Fondo de Población de las Naciones Unidas, el Consejo Nacional de Fomento Educativo así como con distintas publicaciones.
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