Desde Argentina Chango Spasiuk Quinteto se hace presente en el XLV / Festival Internacional Cervantino

El acordeonista Horacio Eugenio Spasiuk, ‘Chango Spasiuk’, mezcla sonidos y ritmos, tradiciones y modernidad, para crear una intensa experiencia auditiva que va más allá de las fronteras geográficas y sonoras.

Spasiuk ha publicado ya una decena de álbumes solistas, entre ellos el multipremiado Polcas de mi tierra (1999) y su primer lanzamiento internacional Tarefero de mis pagos, que le valió el premio BBC de Música del Mundo (Mejor Artista Revelación 2005), el premio Gardel de Argentina, así como una nominación al Grammy Latino en 2006.

FOTOS: GERARDO CASTILLO / ISÓPTICA

 

Convencido de que la música, como el arte en general, es como una antorcha que usan los pueblos para ver la belleza en el camino, Horacio Eugenio “Chango” Spasiuk llegó a México en busca de ofrecer un poco de “oxígeno” a la gente, luego de la tragedia provocada por los sismos de septiembre pasado.

Embajador involuntario del chamamé en el mundo, un ritmo del folclor argentino que a base de acordeón y guitarra desentraña las raíces profundas de la zona nordeste de ese país sudamericano, Spasiuk comentó que siempre ha creído que las cosas suceden cuando tienen que suceder y que al estar aquí “buscará estar a la altura para que lo que se haga sea constructivo para todos”.

En entrevista con Notimex, explicó que su propuesta no tiene que ver con el espectáculo o el mero entretenimiento, sino con la cultura, con eso que puede ser una herramienta de reflexión colectiva y encuentro comunitario, de ahí que sea pertinente compartirla aquí en este momento tan complejo para los mexicanos.

“Mi música no es una postal, sino que intenta fortalecer lo anímico, ser oxígeno para cualquier ser humano con emociones y la capacidad de responder a estímulos”, sostuvo el acordeonista de ascendencia ucraniana.

Influenciado por el poeta Atahualpa Yupanki o el compositor Astor Piazzolla, Chango Spasiuk tenía 12 años cuando comenzó a tocar el acordeón y a introducirse en el chamamé, un ritmo que no es masivo ni comercial, más bien, consideró, tan profundo e identitario como el propio mate (bebida típica de Argentina).

Ahora, refirió, tiene 15 años girando por el mundo, aunque curiosamente lo ha hecho más por Europa que por la propia Latinoamérica, donde no siempre se da cabida a estas propuestas más rancheras o rurales, que hablan de los paisajes, la tierra y su gente.

A México es la segunda vez que viene, dijo, aunque será la primera gira y la vez inicial que se presente en la capital mexicana.

“Estuve hace tres años en la Feria del Libro de Guadalajara y estoy muy contento de regresar, me gusta la gente de México, es muy educada y amable, y me siento muy conectado con ella”, destacó el artista, tras señalar que al no ser un “big star”, disfruta del intercambio directo con la gente.

Con casi una docena de discos en su haber y premios tan importantes como el World Music Award, el músico argentino quiere compartir esos mundos sonoros que hay en la profundidad de un país, donde el tango es lo más conocido y representativo, pero no lo es todo.

El chamamé, expuso, es sólo uno de los varios mundos sonoros de la Argentina, uno que nace y se desarrolla al nordeste del país, entre el sur de Brasil, Paraguay y Uruguay, una música muy de ellos.

Un sincretismo en el que convergen muchos colores, desde los jesuitas tocando música barroca con los guaraníes en la selva, hasta inclusive influencias afro, y por último el acordeón que viene con el inmigrante, que después de la guitarra es el instrumento que más viajó, esa es la realidad del chamamé, detalló.

Acordeón y guitarra, por momentos con un sonido muy veloz y poderoso, en otros algo melancólico e introspectivo, con una cierta conexión sutil que viene de los pueblos originarios, pero que no es una mezcla de todos esos colores, sino que todos son una superposición que domina en diferentes grados y momentos.

Así, sus conciertos no son una suma de canciones o de éxitos, o conocidas, sino un relato, la narración de un mundo sonoro, de un montón de texturas que muestran un lugar, “el que tratamos de compartir en el Cervantino y aquí en el Foro el Tejedor”, de la capital mexicana, donde se presentará con su quinteto el próximo 19 de octubre.

En el ensamble, adelantó, hay música cantada que habla de la vida y la tierra de donde viene: Misiones, la región más fronteriza de su país, llena de inmigrantes y sus influencias polacas, ucranianas, alemanas e italianas, aunque la gran mayoría del repertorio es más bien instrumental.

Chango Spasiuk se presentó el jueves en el Auditorio Cultural Estatal de Teopanzolco, en Cuernavaca, Morelos, y este sábado lo hará en la Ex Hacienda de San Gabriel de Barrera, en Guanajuato, en el marco del XLV Festival Internacional Cervantino.

Luego, el día 15 hará lo propio en la Explanada del Instituto Cultural Cabañas, en Guadalajara, Jalisco; de ahí vuela hacia Los Cabos, Baja California Sur, para cerrar el día 19 en la capital mexicana con lo que sabe hacer, que es tocar, disfrutar y aportar un poquito de ese goce a los demás.

“A mis 49 años -sostuvo- no doy nada por sentado, yo simplemente sigo experimentando, no para ganar un lugar determinado en un circuito comercial, sino como empezó todo, a los 12 años, probando cómo sonaría si me fuera por aquí o por acá.

“Al final, mi centro de gravedad siempre es el acordeón y mi infancia”, concluyó el músico, quien sabe la responsabilidad que tiene con esta música de transmisión oral, en la que ahonda con preguntas que le van dando por sí mismas las herramientas para darle presencia por el mundo. ¿A qué suena el chango? Eso es algo que no se puede explicar, hay que “vivenciarlo”, aseguró soriente.

EX HACIENDA SAN GABRIEL
Ciudad de Guanajuato, Guanajuato
Octubre 14, 2017
Con información de: NOTIMEX

 

 

 

gerardo castillo

gerardo castillo

Estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas la carrera de Diseño y comunicación visual con especialización en Fotografía. Fue seleccionado en el Seminario de Fotografía Contemporánea 2011-2012 que imparte el Centro de la Imagen y acreedor a la beca Jóvenes creadores del FONCA en el 2006-2007.
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