Hasta el 10 de febrero se presenta en el Teatro Orientación, Ítaca. Bitácora de un viaje, dirigida por Saúl Enríquez

Tiempo de Lectura: 2 minutos

Un montaje que apuesta por una interacción activa con el público abriendo espacio a su votación para que unos personajes permanezcan y otros salgan de la obra,  o con el elenco invitando a pasar a algunas personas a encarnar el personaje de una escena y luego trasladarlo a otra situación escénica. Está además el constante balanceo entre la actuación y el “salirse de escena” para interactuar con el público, como andamiajes de esta relectura del poema del griego Kavafis Ítaca, pero también de los múltiples sentidos de esa ciudad griega emblemática de relatos mitológicos en torno a Odiseo y Penélope entre otros, a través de 4 historias de vínculos que por viajes o traslados son separados o vueltos a reunir según sea el relato y en los que Ítaca es un regreso.

TEXTO: EUGENIA MACÍAS


FOTOS: GERARDO CASTILLO / ISÓPTICA


Una joven alemana separada de su novio por la construcción del muro divisorio entre Alemania Federal y Democrática. Una española, que viajó a México buscando al marido con quien se había casado en España. Una chica de familia del norte de México que no convivió con su padre, trabajador migrante indocumentado en Estados Unidos. Aurelio, a quien finalmente le enviaron dinero para trasladarse de su pequeño pueblo veracruzano a Xalapa donde antes habían emigrado su padre y su hermano menor y dónde finalmente podría aprender a leer y escribir por completo.

Es esta cuarta historia la que el público seleccionó para ser contada hasta el final y que fuera posible oír la voz en off de la persona real en la que se basa y verla entre el grupo de un retrato proyectado en un viejo aparato de acetatos. Antes, el público fue descartando las otras en distinto grado de avance conforme se iban sucediendo las escenas.

Algunos guiños de trabajo actoral corporal se suceden en la manipulación de cajas y objetos-metonimias de los atributos de personas que estos 4 personajes sacan a colación en sus historias. Hay un magnetismo en el intuir que algunas de estas cosas pertenecieron realmente a la persona recreada en cada relato o que forman parte del patrimonio de las actrices, rememorando parientes reales.

Al final en una suerte de cadáver exquisito colaborativo entre las actrices, se despliega el poema Itaca  de Kavafis tejiendo una red intertextual que enriquece la significación de éste con las historias actuadas a lo largo de la función y éstas con la invitación a habitar el viaje, los traslados y las distancias que la vida dispone.


Escrita y dirigida por Saúl Enríquez

Con: Karina Eguía, Ana Lucía Ramírez, Karina Meneses, Daniela Abella y Patricia Estrada.

Producción ejecutiva: Yoruba Romero

Diseño sonoro: Enriqueta Cerda

Vestuario: Karina Eguía

Diseño de iluminación Maribel Gómez Amezcua

Diseño de carpeta: Yéred Zabdiel y Jessica Mueller.

Asistencia de dirección: Karina Eguía.

Fotografía: Mario Jiménez.

Diseño de cartel: Hiram Kat.

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