Presentó la compañía Bají-Suncai de Danza Flamenca el espectáculo Alaquino e Jelí en el Centro Cultural Los Talleres A.C.

Tiempo de Lectura: 2 minutos

Texto: Eugenia Macías

La temporada de Danza Flamenca 2019 en este recinto, cerró con esta compañía bajo la dirección y coreografía de Domingo Garcilazo Solorio, con musicalización a manera de paisaje sonoro, excepto la última pieza.

Fotos: Liliana Velázquez | Isóptica

Una primera coreografía combinó prácticas de las pasarelas de modas con elementos de este género dancístico en el manejo de zapateados, braceos y un saco con flecos largos que permitió juegos visuales diversos usado como vestimenta y mantón, combinados con el manejo de grandes abanicos con cánones y su propia sonoridad como factores expresivos. Una mesa y sillas al fondo con una luz cenital constituyen un gesto teatral junto con las tareas escénicas de las 2 bailarinas: soltarse el cabello, quitarse ropa para quedar con un fondo.

Después dos bailarinas exploraron contrastes: Una, con ropa de oficina, resonó en el frenesí de lo urbano diario insertando movilidad y vestimenta cotidiana con danza contemporánea: beber, llamar, escribir, hablar al teléfono, caminar. Otra, con ropa deportiva exploró el moverse en tiempo contenido, espacio indirecto, peso ligero, flujo de energía libre. Mientras, el paisaje sonoro combinó percusiones metálicas, claxons y alarmas de automóviles, timbres de bicis, hasta que ambas bailarinas se ven en escena, se abrazan, se contienen y dialogan desde estas cualidades del movimiento contrastantes ¿será que una es el desdoblamiento de la otra?

Otra pieza reunió a las 4 bailarinas del espectáculo que jugaron con un gran lienzo cubriéndose unas zonas corporales y destapando y movilizando otras, como si fueran una gran sirena colectiva de 4 cuerpos. Todas usaron ropa interior diversa y ejecutaron una danza individual con ciertos accesorios: la primera, un abanico, la siguiente, 2 guantes, otra más de ropa interior muy atrevida, lleva una bata con flores y termina encendiendo un cigarro y al final una mujer en camisón vino explora giros.

Este montaje despierta preguntas: ¿las ejecutantes alimentaron con sus propias propuestas los personajes que encarnaron? Ante las recientes protestas de mujeres en la Ciudad de México y algunos estados frente a la violencia de género, ¿por dónde ir en este espectáculo que por un lado se atreve a presentar visiones femeninas atrevidas, pero por otro el tratamiento de lo femenino lo acerca a una mera objetualidad sexual?

CRÉDITOS

Coreografía, Vestuario, Utilería: Domingo Garcilazo Solorio

Intérpretes: María Syrenna, Mariana Sierra, Ericka Marquez, Nuria Rubio

Música: Collage y de Sergio Díaz Flores en la última pieza intitulada ‘Arigatá’

Diseño de iluminación: César Hiram Mendoza

 

04 DE OCTUBRE

CENTRO CULTURAL “LOS TALLERES” A.C.
CIUDAD DE MÉXICO

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